
La dieta de la manzana, como muchas otras dietas, basa su presunta eficacia en el consumo de un alimento específico, apelando a sus propiedades saludables.
El truco no es que el alimento en si mismo sea mágico, si no que la ingesta ,en este caso la manzana, se acompaña de una disminución, en ocasiones drástica, de otros alimentos que hacen que se convierta en una dieta hipocalórica.
Esta dieta no es restrictiva de forma absoluta, pero reduce casi al máximo la ingesta de alimentos ricos en proteínas e incluye diariamente y en casi todas las tomas el consumo de manzana en diversas presentaciones.
Esta dieta, como otras muchas, se acompaña de diversos consejos que aparecen como complementarios, pero que en realidad son parte básica de los estilos de vida saludable, como es el consumo de fruta o verdura, la ingesta de agua abundante durante el día, o dormir el numero adecuado de horas, de manera que el posible efecto beneficioso se atribuye al alimento protagonista, en este caso la manzana.
Sin embargo, al tratarse de dietas bastante restrictivas y en algunos casos muy bajas en calorías, los promotores aconsejan en ocasiones que no se haga deportes durante ellas. Esto es una recomendación completamente opuesta a lo que debe realizarse para alcanzar un peso adecuado ya que unos correctos hábito de vida comprenden una alimentacion equilibrada, en la que se incluyen todos los grupos alimentarios y nutrientes básicos, así como la practica de ejercicio físico de manera regular.
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